Francesco
Ver a esa m*****a mocosa ser recibida por la asociación como la gran Heredera, me revuelve el estómago. Yo debí estar ahí, ser reconocido como el verdadero dueño de Mio Cuore.
No veo la hora de irme de esta m*****a fiesta donde todos esos malditos me han menospreciado por años, viéndome solo como el hermano del gran Stefano Carlucci.
La única que me entiende es mi nieta, Romina. Ella al igual que yo nos merecemos ser los dueños de Mio Cuore, hemos estado aquí mientras la niña jugaba