—Hola, Lily, ¿puedo hablar contigo un momento? —preguntó la señora Smith, que había estado rondando entre bastidores de la competición disfrazada, cuando Lily salió a tomar un poco de aire fresco.
Al oír aquella voz, Lily gimió para sus adentros, temiendo ya la conversación que iban a tener. Podía imaginar perfectamente cómo se desarrollaría todo.
Su semana había sido extremadamente estresante. Como víctima del caso de plagio y agresión de Merissa Smith, había tenido que viajar constantemente e