En el momento en que sus labios se encontraron, el mundo desapareció.
Los vítores. Las risas. El bosque sagrado.
Todo se desvaneció en un segundo plano.
Para Abital, solo existía Uriel.
Para Uriel, solo existía ella.
El vínculo que había estado creciendo entre ellos durante meses de repente surgió con una fuerza inimaginable.
Un brillante pulso de luz plateada y dorada brotó de sus corazones unidos.
Los jadeos resonaron en todo el claro.
Los árboles ancestrales que los rodeaban temblaron.
Los c