El viaje a Garra de Río duró cuatro días.
Cuatro días de montañas, bosques e informes cada vez más perturbadores.
Cuanto más se acercaban al territorio, peores se volvían las historias.
Familias desapareciendo.
Azotes públicos.
Escasez de alimentos a pesar de los almacenes llenos.
Lobos encarcelados sin juicio.
En el segundo día, incluso los miembros más cautelosos del consejo habían dejado de discutir en contra de la intervención.
En el tercer día, varias manadas vecinas habían enviado silenci