El miedo se extendió por Silverwood más rápido que el fuego.
Se movió entre los lobos reunidos en susurros y respiraciones agitadas mientras más miembros de la manada llegaban para presenciar a Abital de pie en el centro del territorio junto al Rey Licántropo.
Nadie sabía dónde mirar.
Al brillo plateado bajo su piel.
A los imponentes licántropos que la rodeaban.
O a Damon, el Alfa que de repente parecía inseguro dentro de su propio territorio.
El equilibrio de poder había cambiado.
Todos lo sin