La noche en Cuarto Creciente estaba tranquila, pero el alma de Laila no encontraba reposo. Desde el descubrimiento del último símbolo con el mensaje “Sangre llama a sangre,” algo en su interior se había fracturado. A pesar de sus intentos por mostrarse fuerte frente a su familia, la conexión con Kael era una sombra que no podía ignorar. Era como si cada paso que daba estuviera marcado por el peso de un destino que no quería aceptar.
Laila caminaba sola por el bosque cercano al campamento, dejan