Dentro del despacho, Damian estaba recostado en su silla, observando con intensidad los documentos sobre la mesa. Frente a él, Isabella caminaba de un lado a otro con una expresión de evidente irritación.
—Te lo dije, esto no es necesario, Damian —exclamó Isabella, elevando la voz.
Sí, aquella mujer se oponía firmemente a que Damian se hiciera una prueba de ADN. Justo ahora, su esposo había dicho que realizaría una prueba de ADN tanto a Alva como a sí mismo, solo para confirmar las acusaciones