Capítulo 31
Elena miró el rostro alegre de Olivia, que saltaba a su lado llena de energía. El programa escolar había terminado, y la sonrisa en el rostro de su hija mayor hacía que todo el cansancio pareciera desaparecer.
Nathan caminaba tranquilamente junto a ellas, con una mano sosteniendo el gran oso de peluche que le había regalado a Olivia.
—¿Qué tal si vamos a almorzar? —dijo Nathan, mirando de reojo a Elena, que todavía se sentía un poco incómoda después de la declaración de Olivia.
Elen