No solo sorprendida, sino que Salsa también sintió sentimientos extraños. Al ver a Rian de repente parado frente a ella, después de tanto tiempo que ese hombre desapareció. Sin dejar rastro y sin querer responsabilizarse por las acciones que ya había cometido.
Salsa todavía estaba parada petrificada cuando Kirey trató de llamarla.
"Mamá, vamos, las ganas de Kirey de hacer pipí ya están al borde. Kirey ya no puede aguantar", gimió Kirey.
Aunque en realidad la niña todavía sentía curiosidad por e