Duncan envió a sus hijos a una casa completamente protegida, con un sistema de seguridad avanzado y un contingente de hombres armados para garantizar su seguridad. Al mirar la cara de ambos, se acercó a ellos, sintiendo una mezcla de alivio y tristeza al despedirse temporalmente.
Caminó hacia la puerta, listo para enfrentar la peligrosa misión de rescatar a Rosalie. Sin embargo, antes de que pudiera atravesarla, Duncan oyó pasos apresurados en el pasillo detrás de él. Se dio vuelta rápidamente