Punto de vista de Elara.
La suite principal parecía un auténtico saqueo. Todas las tablas del suelo habían sido arrancadas con una palanca, y el forro de mi colchón estaba hecho jirones; el relleno blanco parecía nieve sobre los restos de mi vida. Mi tocador estaba destrozado, el panel trasero astillado donde había escondido la única palanca que me quedaba.
—Alto —ordenó Dante.
La pantalla se congeló. Una figura con un uniforme negro estándar se movía por la imagen. Sabía perfectamente dónde es