CAPÍTULO 42: UNA NOCHE PARA OLVIDAR
El taxi avanza por las calles mientras mis pensamientos están embotados, el corazón sigue latiéndome con fuerza en el pecho, y cada vez me siento más ahogada por todo lo que ha sucedido. La voz del taxista me saca de mis pensamientos.
—¿Adónde quiere que la lleve, señorita?
—A un bar… lejos de aquí, cualquier lugar —respondo sin pensar demasiado. Solo quiero escapar, huir de todo lo que acaba de pasar.
El taxista me lanza una mirada de reojo, como si estuvier