Bianca se presentó aquel lunes en la oficina de Alexander un poco nerviosa, sus palmas estaban sudorosas y a pesar de haber hecho un buen trabajo con sus pasantías no estaba segura si podría conseguir el empleo de sus sueños.
—Aquí estás toma asiento. Quiero decirte que me ha parecido muy bueno todo lo que has hecho. Has demostrado que eres diligente, capaz, inteligente y creativa. No puedo dejar escapar a una persona tan buena. Por eso, quiero darte un lugar en la compañía, Bianca.
Ella abri