Después de pasar la noche juntos, Lauren se despertó por la mañana sintiéndose aturdida y arrepentida por lo que había ocurrido. Sin pensarlo dos veces, decidió irse temprano, dejando atrás el error de haber caído como una tonta. Alexander, al darse cuenta de que ella se iría, se despertó y la llamó con voz somnolienta.
—¿Lauren? —dijo él, aún aturdido—. ¿Te vas ya?
Pero ella no respondió y salió rápidamente.
Al llegar a casa, se encontró con un silencio sepulcral. Lucas no estaba allí. Fue ent