Capítulo 8. Adrenalina y un saco de boxeo.
Shane Robinson
—¿Cómo es posible que ella esté de regreso? —pregunta entre sollozos Abigail, cuando me subo al auto a su lado y conduzco fuera de la propiedad de Milo Prince.
Maldigo por dentro al escucharla. Ni un minuto de silencio. Ni uno.
—No he podido dejar de pensar en lo que nos hizo esa... esa...
La rabia que siento es inmediata. No quiero tener que soportar su drama ahora. No después de lo que pasó. No con su voz que sube de tono cada vez más.
Y mucho menos si sé que habla de Ivanna.