32.Juegos y secretos.
William me arroja al suelo con un golpe, lo miro mal y se ríe.
—Levántate.
—Dijiste que serías bueno.
—Mentí, levántate.
Lo hago y me limpio la sangre del labio, William sigue riéndose.
—No le digas a Rhett, no quiero terminar muerto.
—No pensaba hacerlo, además está muy ocupado con su prometida, no lo he visto tanto estos últimos días.
—¿Te molesta que esté con otra?
Sí.
Niego con la cabeza.
—No, puede hacer lo que quiera, él es el príncipe y yo su doncella, no más.
—¿Lo