31.Lazos.
Rhett mueve una de las paredes de su habitación, enciende un quinqué, entramos por los pasadizos, me pego a su cuerpo abrazándolo por la cintura.
—Erys, relájate, si me abrazas así no podré avanzar.
—No quiero perderme —Lo aprieto con más fuerza.
—No lo harás, te lo prometo, dame la mano.
Lo hago y entrelaza nuestros dedos.
—Necesito que te aprendas el camino, es el recorrido que harás.
Caminamos un poco el quinqué alumbra muy poco, escucho un crujido extraño y vuelvo a pegarme