Los siguientes días pasaron en una peligrosa neblina.
Lucas apenas podía mirar a su madre sin que la culpa le retorciera el estómago. Cada vez que ella le sonreía al otro lado de la mesa durante la cena, sentía el dolor fantasma en el culo donde su padrastro lo había follado esa misma mañana en el garaje mientras ella estaba en yoga.
Marcus era insaciable.
Lo tomaba siempre que podía: polvos rápidos y brutales en la ducha mientras su madre estaba abajo, doblado sobre el capó del coche en el gar