La última noche robada se sentía diferente: más pesada, más desesperada.
Isla se deslizó en la suite de Damien a través de la entrada oculta, con el corazón martilleándole el pecho. Su hermano estaba organizando otro evento más abajo, y el riesgo nunca había sido tan alto. Pero no podía mantenerse alejada.
Damien estaba esperando. En el momento en que la puerta se cerró, la atrajo hacia sus brazos y la besó como un hombre que sabía que esta podría ser su última noche.
—No puedo seguir haciendo