Noah se despertó a la mañana siguiente con la sensación de unas manos cálidas y ásperas deslizándose por su cuerpo. Su trasero todavía estaba tierno y resbaladizo por la brutal doble penetración de la noche anterior. Cada pequeño movimiento le recordaba lo minuciosamente que había sido estirado y llenado.
Ronan estaba abrazado a él por detrás en posición de cuchara, con su enorme polla ya dura y anidada entre las mejillas del trasero de Noah. Marcus yacía al frente, acariciando perezosamente la