Narrado por Sérgio
Desperté antes de que saliera el sol, como siempre. Pero, a diferencia de todos los otros días de mi vida, lo primero que hice no fue revisar correos, agendas o informes. Lo primero que hice fue mirarla.
Hellen dormía profundamente, respirando con suavidad, las manos apoyadas sobre su propio vientre —nuestra hija— como si instintivamente la protegiera incluso en sueños.
Pero su paz no duraría.
Mi celular vibró sobre la mesa de noche. Otra alerta. Otro titular. Otra mentira re