Narrado por Sergio
Cuando empujaron a Hellen hacia el interior del quirófano, sentí como si una parte de mi pecho hubiera sido arrancada junto con ella. Apretó mi mano, apoyó su frente en la mía y me susurró que rezara.
“¿Rezar? ¿Justo yo, que siempre fui escéptico? ¿Yo, que nunca creí en nada más que en hechos, fuerza y control?”
Pero cuando la puerta se cerró detrás de ella… me di cuenta de que en ese momento no tenía nada de eso.
Lo que tenía era miedo. Y amor. Un amor tan grande que rozaba