Narrado por Sérgio
Debí haber previsto que Sylvia no aceptaría la derrota. Una mujer como ella no retrocede: se pudre. Y fue exactamente eso lo que ocurrió. Las primeras señales surgieron dos meses después de aquella mañana en la que di aquella maldita entrevista, desmintiendo las crueles mentiras de esa víbora. Aun así, lo intentó muchas otras veces, incluso en el trabajo de Hellen.
Un día cualquiera, Sylvia apareció y la señaló a gritos, alertando a todas las madres para que tuvieran cuidado