Hellen narrando
En cuanto llegué al club, fui envuelta por el brillo del salón. Lámparas de cristal reflejaban la luz en mil fragmentos, como si se burlaran de mi ansiedad. Caminé entre mesas lujosas, consciente de las miradas masculinas que se volvían hacia mí — miradas que antes me halagaban, pero que ahora no significaban nada. Yo buscaba solo una.
Busqué a Sergio con los ojos, pero no estaba allí. Encontré, sin embargo, a Mary, a su esposo y, junto a ella, a su madre — una mujer de porte el