Narrado por Sérgio
Cuando llegué al apartamento de Hellen, mi corazón latía de forma insana, casi desgarrándome el pecho. Nunca me había sentido tan destrozado y, al mismo tiempo, tan aterrorizado. Era como si volviera a ser un niño asustado, temiendo lo que vería en el rostro de ella. Tenía miedo — miedo del odio, del desprecio, de la certeza de que la había perdido para siempre.
Yo sabía que Hellen tenía todos los motivos para odiarme. No era ingenuo: tenía plena conciencia de que herí profun