Mateo asintió y llevó a Valentina a la habitación, mientras ella le preguntaba con curiosidad sobre los artículos con cargo que había mencionado la encargada.
Él le dirigió la mirada, notando sus ojos llenos de preguntas, pero optó por no responderle.
Al entrar a la habitación, se encontraron un espacio limpio, pero con una sola cama, lo que hizo que bajara la mirada pensando en cómo dormirían esa noche.
—Valentina. —Llamó él desde atrás, era la segunda vez que pronunciaba su nombre.
Se volteó,