Mateo tragó saliva; su pequeña hechicera había regresado.
Sujetando la suave cintura de Valentina, preguntó: —¿Tan hambriento está tu apetito? ¿Podrás con todo?
Valentina miró a Mateo, el hombre más apuesto y noble de toda Costa Enigma, tan dominante y autoritario. Levantó los brazos para rodear su cuello y sonrió: —Solo hay una forma de averiguarlo.
...
Mucho tiempo después, finalmente terminaron. Mateo llevó a Valentina a la cama. Ella sentía como si todo su cuerpo se hubiera desarmado, sin un