Aunque ella fuera parte de la familia, nadie la recibió. Se quedó sola a un lado, desentonando con la atmósfera alegre.
—Valentina, has venido —anunció Catalina.
Todas las miradas se dirigieron hacia ella.
Notó cómo la sonrisa de su abuela se desvaneció, mostrando disgusto. —¿Por qué ha venido ella?
—Madre, la invité por tu cumpleaños —sonrió Catalina.
—No necesito que venga —protestó—. Mira lo exitosas que son Dana y Luciana. Y mírala: es una pueblerina que no está a la altura, ¡me avergüenza e