Al hablar de aquella experiencia pasada, las facciones aristocráticas de Mateo se suavizaron.
—Sí, hace muchos años, un día estaba gravemente herido y me perdí en un bosque. Fue Luciana quien me salvó. Sin ella, yo no estaría aquí hoy. Ella es quien me salvó la vida.
Valentina encontró la situación irónicamente graciosa y sonrió. No podía definir exactamente lo que sentía, solo que su corazón dolía y a la vez experimentaba una sensación hormigueante.
Siempre había pensado que él la había olvidad