Fabio y Renata estaban muy satisfechos con el doctor Milagro como futuro yerno.
Sin embargo, Dana no tenía buen semblante. Sacó su teléfono y marcó el número del doctor Milagro.
La llamada conectó y Dana exclamó alegremente: —¡Hola, cariño!
Pero al otro lado se escuchó una voz femenina fría y mecánica: —Lo sentimos, el número que ha marcado no existe.
¿Número inexistente?
El corazón de Dana dio un vuelco. Intentó llamar nuevamente.
Pero seguía escuchando la misma voz mecánica —Lo sentimos, el nú