Así que perder a Mateo dolía tanto.
Era incapaz de definir con precisión qué la atraía de él. En realidad, él nunca había sido bueno con ella. Pero ¿acaso la vida de alguien no incluye amar a uno o dos canallas? Ella amaba a Mateo.
Apretaba con fuerza el jade entre sus manos. Era un regalo de él. Valentina sabía que lo había perdido.
Había perdido a su hermanito.
En ese momento, el Rolls-Royce estaba estacionado. Mateo, a través del parabrisas, observaba a Valentina, acurrucada en la calle, llor