—Por supuesto, ¿no han visto que hasta el doctor Cruz salió a recibirla? —Los estudiantes la miraban con admiración y envidia.
Dana había llegado junto al doctor Cruz, manteniendo su mentón en alto como un pavo real desplegando sus plumas. Su orgullo y confianza la hacían brillar.
Al detenerse, Dana primero posó una mirada despectiva sobre Valentina antes de dirigirse a Mateo. —Señor Figueroa, Valentina dejó los estudios a los 16 años y dicen que se duerme en las clases del doctor Cruz. ¿Con qué