Valentina curvó sus labios en una sonrisa amarga.
En la habitación VIP del hospital, el médico ya había atendido la pierna de Luciana.
—¿Hay daño en tendones o huesos? ¿Podrá seguir bailando? —Preguntó Mateo con preocupación.
—Señor Figueroa, no se preocupe. Las radiografías muestran que tuvo suerte, solo son heridas superficiales. Con reposo adecuado podrá volver a bailar. —Respondió el médico antes de retirarse.
Mateo sintió algo suave en su palma: la pequeña mano de Luciana se había deslizado