Miguel se quedó mirando la pantalla durante un largo momento antes de que las palabras realmente cobraran sentido, y su mente exhausta se negaba, al principio, a procesarlas adecuadamente.
*Celeste está en el hospital. Ven ahora.*
Su estómago se le cayó hasta el suelo del coche, y cada rastro del cansancio de la mañana se quemó al instante para convertirse en algo mucho más urgente, mucho más aterrador. Lo leyó de nuevo, buscando un contexto que no estaba allí, alguna explicación que pudiera su