7: 30 am.
¡PLAF!
El sonido de la bofetada dejó marcada la mejilla del atractivo rubio con ascendencia rusa.
— Te dije que lo sentía. — Recalcó él.
— ¡No es cierto! No estás ni un poco arrepentido. — Expresó molesta Reina. — ¡¿Por qué no me quieres decir que sucedió anoche?! — Preguntó exaltada.
— Solo estaba trabajando.
— ¡¿En serio vas a hacerme esto Edik?! ¡¿Pones a mi hermano por encima de mi y