Samantha se había puesto de pie caminando al sector del salón cuya pared de cristal permitía la vista nocturna al exterior de la parte izquierda del yate, un sentimiento de incomodidad la invadía; sabía que debía avanzar en el plan sin dudarlo, de lo contrario terminaría en las garras de ese hombre sin saber nunca la verdad que tanto deseaba encontrar.
— Voy a hacerlo, convenceré a Leonard de salir conmigo y dejaré que tú te ocupes del resto, sin embargo… Tienes que decírm