Mundo ficciónIniciar sesión— ¡No pienso alejarme de él por más peligroso que sea! – le digo firmemente a mi madre que me observa como si me hubiese salido otra cabeza—. Lo siento, pero lo amo y no voy a dejarlo estar porque a ti no te parece o porque las cosas no vayan bien a mi alrededor – Eva Méndez pone las manos en jarras y me mira con ojos entrecerrados.
— ¿En serio piensas que estoy jugando “muchachita del carajo”? – ruedo los ojos porque mi madre piensa que aún soy una niña.







