Zara
Me encuentro en la oficina desde esta mañana. Ya es casi mediodía y no lo he vuelto a ver desde que fue a mi casa en la noche. Sé que en la empresa no puede acercarse a mí, sin embargo, me muero de las ganas por verlo, aunque sea un minuto.
Trato de concentrarme en lo que estoy haciendo en lugar de pensar en él; una tarea difícil cuando sé que se encuentra a unos pocos pisos de mí.
De pronto alguien toca la puerta, me levanto y corro a abrir con la esperanza de que sea él, en cambio, me en