Capítulo 291
Pasaron algunos días, pero Hailey no podía sacar a Hassan de su cabeza. Era ridículo, ella lo sabía. Un hombre como él, un príncipe, un jeque, jamás pensaría en ella de verdad. Debe haber quedado solo agradecido por haberlo cuidado en el hospital. Eso es todo. Nada más.
Suspiró, ajustándose la bata mientras caminaba hacia el estacionamiento. La noche estaba fría, y una llovizna fina caía sobre la acera, haciendo que el aire oliera a tierra mojada.
— Eso es, Hailey — murmuró para sí