Capítulo 248
Livia subió las escaleras con el corazón ligero, casi saltando en cada escalón. La conversación con su padre había sido mucho mejor de lo que imaginaba y, de cierta forma, la dejó más confiada.
Alexander no había prohibido nada, solo la hizo reflexionar. Y eso, para ella, ya era una señal de esperanza.
Al entrar a su habitación, se tiró sobre la cama y quedó mirando al techo, una sonrisa formándose poco a poco en sus labios. Tomó el celular de la mesita de noche, pensó unos segundo