—Todo bien —murmura Edward, y me obligo a sonreír mientras vuelvo mi atención a él.
—Todo está perfecto —declaro con entusiasmo. Yo estoy feliz de estar esta noche con él, es solo que ver a la cuñada que Arielle detesta en esta situación me deja un mal sabor de boca.
—¿Segura? —pregunta achinando un poco los ojos.
—Sí. Solo pensaba… en cómo decirle a Arielle.
Mentira. Pienso en Seraphina. En ese llanto. En ese hombre desconocido. Lo veo tomarla de mano mientras coloca unos billetes sobre la mes