Chely dejó de bailar y dio media vuelta para encarar al hombre. Asombrada, dibujó una sonrisa en sus labios mientras su corazón se acelera cuál máquina.
—¡Jefe! —Se obligó a reaccionar, ella quiso darle un abrazo, pero el poderoso brazo de Nikolai la mantuvo en su lugar—. Vaya, no puedo creer que esté aquí.
—Eso debo decir yo —El hombre no se lo podía creer—, creí que no volverías más aquí, recuerdo muy bien que eso dijiste al rechazarme. —Nikolai estaba listo para tomarlo del cuello, pero Chel