Mundo ficciónIniciar sesiónAquella noche, a pesar de no terminar de la mejor manera, los dos durmieron abrazados sin despegarse ni un solo momento. Aquella confesión de ambos, uno de amor y la otra de miedo, le dice a Gerard que puede despertar a su chica con un beso.
Ella sonríe un poco y luego abre los ojos, para encontrarse la mirada oscurecida del hombre.
-Buenos días, mi Lucecita bella.
-No hagas eso o me voy a acostumbrar a no dormir sola – le dice ella desperezando







