Faustino rápidamente ayudó con agrado a levantarse al anciano y a Yeison, diciendo:
—No quiero nada. Solo no soporto ver cómo maltratan al abuelo. En el futuro, trátenlo con más respeto, eso es todo.
—Sí, sí, doctor. Primero iré al juzgado a denunciar a esta mujer. Cuando regrese, ¡le traeré una gran pancarta de agradecimiento! —dijo Yeison, mandando al anciano a casa mientras él se llevaba a Lily y al niño a la ciudad para presentar la respectiva denuncia.
—¡Faustino, lo has hecho genial!
—¡Fau