Capítulo270
—¿Realmente es necesario intentarlo? Las balas y las piedras no han servido, menos lo harán los puños.

Armando y Rafael pensaban que era imposible que Faustino lo lograra.

—Déjenme intentarlo. ¡Este mono americano, si no lo hago llorar llamando a sus padres, no me llamo Faustino!

Faustino, terco como era, ignoró todas las advertencias.

Discretamente envolvió sus puños con el flujo plateado de su interior y ¡golpeó el vidrio blindado!

¡Crack!

Finas grietas comenzaron a extenderse desde el punto d
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