—¡Ya oíste, no hay habitación, regresa a vivir a tu ciudad! —gritó Mariana a Ximena con cierta alegría, antes de que Rosalba pudiera entender la situación.
—No importa Rosalba, puedo dormir en el suelo. De todos modos, cuando era pequeña en el pueblo dormía así, ya estoy acostumbrada —dijo Ximena mirando de reojo a Mariana antes de dirigirse a Rosalba.
—Pero... Ximena, ¡eres la directora de Biovida! ¿Por qué querrías dormir en el suelo aquí cuando tienes una gran casa? —preguntó Lara perpleja.
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