En casa, su madre ya la estaba esperando.
—¿Por qué no contestabas el teléfono? He estado preocupada.
—Mamá, ha sido un día agotador —respondió Amanda, dejándose caer en el sofá—. ¿Dónde están los niños?
—Adora está durmiendo, los otros no han regresado de la escuela —respondió la señora Roberts.
—¿A esta hora? —preguntó Amanda, mirando la hora.
—Apenas es mediodía. Llegaste temprano —replicó su madre, sentándose a su lado.
—No planeé que nada de esto pasara, mamá —dijo Amanda.
—Lo imagino. ¿Cuá