Wills se tambaleó hacia ellos, su rostro pálido y su ropa manchada.
—No es tan grave —jadeó—. Vengo del hospital. Esto sanará en unos días.
Una ola de pánico recorrió a Amanda mientras corría para sostenerlo.
—¿Qué pasó exactamente? —demandó, con la voz temblorosa.
—Yo… me metí en una protesta en el centro —explicó Wills, recuperando el aliento—. Las cosas se pusieron violentas y traté de intervenir. Me atacaron.
—¿Qué? —exclamó Amanda—. Primero vamos a entrar.
—Pero también hay buenas noticias