DEMETRIA
—¡Vamos, Anas! Ayúdame. Eres mi fashionista. ¿Lo has olvidado? —pregunté, haciendo pucheros y mi mejor expresión de ojitos de cachorrito por FaceTime.
La risa de Anastasia resonó en el teléfono. —¡Chica! No me mires con esos ojitos de cachorrito. Déjame disfrutar de mi luna de miel. ¿Marion no envió a su asistente a comprarte?
—Me negué —dije sonriendo mientras pasaba los dedos por un elegante vestido negro del perchero—. Quiero hacerlo sola y que sea una sorpresa hasta que me vea maña