MARION
La puerta del dormitorio se abrió y me incliné con naturalidad, sentada en el sofá, con el teléfono en la mano, aunque, a decir verdad, no había leído ni un solo correo. Levanté la vista en cuanto Demetria salió de su habitación con un pequeño bolso de mano colgado del hombro.
El vestido que llevaba casi me hizo olvidarme de respirar. Una prenda informal de tela floreada, ajustada en los sitios adecuados, que le caía justo por encima de las rodillas. Sencillo, modesto... ¿pero en ella? E